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- Libre.
- Punto de inicio: pueblo de Navas de Estena o aparcamiento del Área Recreativa
- Duración: 3 h. desde el pueblo, 1 h. 15 min. desde el aparcamiento (ida y vuelta)
- Longitud: 7 km. desde el pueblo, 3 km. desde el aparcamiento (ida y vuelta)
- Desnivel: 10 m.
- Dificultad: baja.
Por motivos de gestión interna, esta ruta permanecerá cerrada el día 19 de noviembre de 2011.
El camino, de trazado llano,
se inicia en el Área Recreativa
de la Tabla del Acebo, a 2 km.
del pueblo de Navas de Estena,
desde donde también se
puede comenzar. En el Área
Recreativa, se incia en una pasarela
de madera de 450 metros de longitud,
que transcurre al lado del río
Estena. A pocos metros del inicio,
en la zona donde el cauce hace
una curva entre las rocas cuarcíticas
de alrededor, existe un pequeño
mirador delante del Boquerón
del Estena, estrecho donde la
sierra ha dejado paso a este río
mediterráneo que presenta
un inmejorable estado de conservación.
A la izquierda del mirador se
observa el pequeño cerro
de la ermita, y a la derecha la
sierra de Fuentefría.
Continuamos nuestra marcha dejando
el río a la izquierda,
pasando por el área recreativa,
recorriendo un paisaje en el que
se pueden observar encinas, quejigos,
rebollos, fresnos, sauces, juncos,
zarzas y espinos. Al finalizar
la zona de la pasarela, podemos
observar una antigua construcción
que en su día fue una casa
de labranza, al lado de zonas
de huertos.
Cruzamos el río por un
puente, y entramos por un camino
amplio en un bosque de encinas,
quejigos y rebollos, aclarados
por las características
pedrizas o canchales. Continuamos
caminando, dejando el río
ahora a la derecha, y a la izquierda
del camino encontramos la conocida
como Fuente Fría, manantial
de aguas de la sierra donde los
habitantes del pueblo de Navas
de Estena vienen para beber y
coger sus ricas aguas, que no
están cloradas.
Regresamos al camino central
para continuar un poco más
la marcha, y después de
ver unos buenos ejemplares de
rebollos nos encontramos con un
cruce de caminos: el de la derecha
nos lleva hasta las orillas del
río, y el de la izquierda,
tras una muy leve subida, hasta
el final de la ruta, otra zona
de manantiales conocida como la
Fuente de las Chinas, fuente de
tres caños que a ambos
lados está rodeada de rocas
de cuarcitas, algunas de ellas
con huellas de trilobites, invertebrados
marinos de la época en
la que, hace cientos de millones
de años, esta zona era
un mar. En los alrededores de
la fuente se puede observar una
turbera, ecosistemas semiencharcados
muy frágiles y singulares,
donde existen plantas muy interesantes
y adaptadas a estos suelos pobres
en nitrógeno.
La vuelta se realiza por el mismo
camino que la ida.
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