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"300 millones de años han sido necesarios para que los Picos de Europa
presenten su actual topografía; distintos plegamientos y glaciaciones han
conformado su tortuoso paisaje, de altivas montañas presididas por
impresionantes agujas y afiladas aristas, de profundas y retorcidas gargantas
surcadas por aguas cristalinas, que dan paso a frondosos valles cubiertos de
bosques y praderas."
Ya en el Paleolítico Superior (entre 35.000 y 10.000 años de antigüedad),
aparece en escena la especie humana. En este período la actividad principal
era la caza. Su preferencia por los abrigos rocosos ha dado lugar a una gran
cantidad de cuevas paleolíticas con presencia de este arte rupestre en la
Península.
Es en el Neolítico cuando el hombre domestica los primeros animales herbívoros
y aprende a cultivar la tierra. Surgen así los primeros pobladores de los
Picos de Europa que, asentados en los valles, se desplazaban temporalmente a
los pastizales de montaña, donde el ganado encontraba abundancia de alimento.
Entre los siglos II y I a.C. llegaron los pueblos Celtas. Antiguos pobladores
de estas montañas, eran un pueblo propenso a divinizar los fenómenos y
elementos de la naturaleza y distinguido por su valor en la lucha. El "Mons
Vindius" era su Dios, al que veneraban, que no era otro que el "Monte Blanco",
haciendo alusión a las blanquecinas peñas calizas que asoman de los macizos
Central y Occidental. Abrigados por su dios de Piedra, astures y cántabros
eran invencibles en las contiendas hasta que el propio César Augusto tuvo que
intervenir para conseguir la pacificación tras diez años de luchas internas.
Siete siglos después (año 711), llegaron los árabes y de nuevo las peñas
brindaron su protección a los astures. De esta forma, Don Pelayo, con un
reducido ejército, consiguió vencer al ejército musulmán, entre aquellos
bosques y macizos rocosos, en la famosa batalla de Covadonga (s. VIII). Se
había iniciado un proceso que duraría más de 600 años y que se conoció como la
Reconquista.
A lo largo de la Edad Media toman protagonismo las iglesias y monasterios, se
fundan pequeños pueblos y se construyen caminos entorno a los Picos de Europa.
En estos parajes, la vida se sustentaba en la caza y ganadería. La fauna
salvaje era tan abundante que todavía en el siglo XVI los hombres de Abamia
iban a misa armados con lanzas. Desde entonces hasta nuestro siglo, el
aislamiento geográfico mantuvo tradiciones y paisajes inalterables.
En el marco de las celebraciones que con motivo del 12º centenario de la
histórica batalla de Covadonga, el 22 de Julio de 1918 se declara Parque
Nacional de la Montaña de Covadonga del macizo de Peña Santa. En Covadonga
fraguó para España el ideal de los Parques Nacionales.
Son muchas las voces que, durante una década, piden la integración del resto
de los Picos de Europa en la Red de Parque Nacionales, y que se establezca un
modelo de gestión que asegure la conservación de sus valores naturales y el
desarrollo para sus pobladores.
A tal fin, el 30 de mayo de 1995, las Cortes Generales aprueban la declaración
del Parque Nacional de los Picos de Europa.
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