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Parque Nacional de los Picos de EuropaGUIA DEL VISITANTE
Itinerarios 17.- RUTA DE LA RECONQUISTA
DESCRIPCIÓN: Este gran GR 202 se inicia en Covadonga centro de identidad de Asturias, y va enlazando a su paso valles, majadas, bosques y riscos que forman parte del mosaico de los Picos de Europa. Se ha escrito que el emir árabe Alkama emprendió una ofensiva contra un grupo de rebeldes en el monte Auseva, sito en las inmediaciones de Covadonga. Leyenda e historia se entremezclan y se habla de una derrota frente a Don Pelayo, que les hace huir a través de una ruta imposible: Los Lagos, El Cares, Pandébano y Áliva son los puntos más importantes por donde pasaron camino de Cosgaya, lugar en el que, según se cuenta, la providencia quiso que se desmoronara parte del monte Subiedes y acabara arrojando al río Deva a los 63.000 guerreros musulmanes supervivientes. La mayor parte de este recorrido está trazado sobre el que según la historia huyeron los soldados musulmanes, y su descripción se hace aquí en el mismo sentido de aquel trayecto, si bien puede hacerse en cualquiera de los dos sentidos. Recorrido Primera etapa: Covadonga – Poncebos Comienza la ruta en Covadonga (alt. 250 m.), de done hay que tomar un sendero que sale del camino del cementerio (a 40 m. del pozo de Covadonga). Durante el primer tramo el recorrido se comparte con el PR-6, por lo que veremos la marca de pintura combinada de GR y PR (bandas blanca, roja y amarilla). La senda, conocida como la Matona, asciende a través del monte Auseva en continuos zigzags, por el interior de un denso bosque de avellanos, fresnos, arces y robles, hasta que se llega al "Colladín de Orandi" (1 h. / alt. 535 m.) La senda llega a un pequeño llano, dejando a la derecha dos construcciones de piedra en ruinas, para luego descender hasta la vega de Orandi, justo en el punto donde el río del mismo nombre se sume en una cueva que queda a la derecha. Este río es el que aguas abajo resurge en forma de cascada bajo la cueva de Covadonga. Se cruza el llano de la Vega de Orandi en toda su longitud, hasta pasar un muro de piedra tras el que sigue el sendero, siempre a orillas del serpenteante arroyo. Se llega finalmente a las Mestas (1 h. 35 min. / alt. 580 m), donde frente a una cabaña la senda gira a la izquierda para iniciar un largo ascenso en dirección sudeste a través del amplio pastizal de El Pandal. Es fácil perder la ruta en este tramo de hierba, aunque siempre hay que seguir subiendo dejando a la izquierda la sierra de Porciles. Se pasa por el cruce donde se abandona el PR-6 que gira a la izquierda, para a partir de este momento seguir de frente sólo por el GR-202. Tras cruzar una riega entre matorrales y otra fuerte subida, se alcanzan las ruinas de la majada derruida de Severín (2 h. 30 min. / alt. 850 m.), que se dejan atrás para alcanzar un collado tras el que se abre un jou alargado. Hay que cruzar esta canal para salir por el collado que hay en el lado opuesto, donde veremos un nuevo jou, algo más pequeño, que hay que cruzar también para alcanzar un nuevo collado. A partir de aquí el sendero discurre a media ladera en suave descenso o en llano, atravesando así la vega de Fondos para llegar finalmente a una pista en la que hay un potrero. Estamos en las proximidades de la majada de Fana (4 h. / alt. 940 m.), donde termina esta pista que habrá que remontar hasta llegar a su punto de inicio, junto a la carretera de los Lagos. Es necesario descender un trecho breve por esta carretera para llegar a la Vega de Teón (4 h. 15 min. / alt. 978 m.), y enseguida incorporarse a un nuevo sendero, que sale a la derecha, detrás de un pequeño cargadero para el ganado. Esta senda desciende rápidamente entre matorrales, mostrando poco a poco la amplia planicie que se abre al fondo, como si de enorme lago vacío se tratara. Tras bajar algo más de 200 m se alcanza la extensa Vega de Comeya (4 h. 30 min. / alt. 846 m), que no es otra cosa que un gran poljé de origen Kárstico, y que pudo ser en tiempos remotos el mayor lago de los Picos de Europa. Al final de la bajada, un sendero a la derecha se adentra en la Vega, y tras cruzar un puente sobre un pequeño canal, se alcanza una pista que cruza el llano de norte a sur, punto donde se enlaza con el PR-1. Esta pista hay que seguirla hacia la derecha, en dirección a una cabaña y unas pilastras junto a grandes montones de piedras, testigos de la intensa actividad minera que se desarrolló en Buferrera hasta 1.970. La vega, además de producir buenos pastos que son aprovechados desde primavera hasta bien entrado el otoño, tiene en sí un gran valor ecológico, con interesantes formaciones de turbera que albergan una valiosa flora, además de ser refugios para un buen número de anfibios (salamandras, tritones, ranas) Se deja el llano pasando entre los restos mineros y se asciende ahora en dirección este, abandonando a la derecha el PR-1 que se desvía hacia los Lagos por el paso del Escaleru. La subida por el Apretadoriu se realiza teniendo siempre a la vista la singular torre que forma el Cantón del Texeu, que se alcanza al llegar al alto para bordearlo por su derecha. En este punto volvemos a coincidir con una nueva ruta señalizada, el PR-8, que nos acompañará en el descenso por el sendero empedrado que baja hasta la Vega de las Mantegas. Tras cruzar la majada se llega a un nuevo cruce (5 h. 30 min. / alt. 1.052 m.), dejando en este caso el PR-8 que se desvía a la derecha hacia la majada de Belbín, una de las majadas que hasta la fecha ha mantenido actividad ganadera. Sin entrar en Belbín, la ruta toma el camino de la izquierda por un marcado valle, para girar luego de nuevo a la izquierda e iniciar una subida que nos llevará primero a la majada de Parres, y más arriba a la de Arnaedo (6 h. 45 min. / alt 1.280 m.) Se sigue ascendiendo por un buen sendero hasta el collado de Sierra Buena (1.400 m), desde el cual se desciende hacia la impresionante boca del Pozo Los Texos, sima de entrada espectacular, pero de poco interés espeleológico dada su escasa profundidad. En la pradería se encuentra un grupo de cabañas que forman la majada de Vega Maor (7 h. 30 min. / alt. 1.218 m.) Descendiendo a media ladera, la senda se encuentra pronto con un muro de piedra que cierra un gran prado, y que hay que bordear por su derecha hasta llegar a la majada de Ostón (8 h. / alt. 1.002 m.), popular poblado de pastores que constituye un extraordinario balcón desde el que se obtiene una de las vistas más bellas de la garganta del Cares, con los paredones del Macizo Central elevándose al otro lado. Desde Ostón hay que descender por una senda tallada a modo de escalera por una zona rocosa, para continuar mediante cortos zigzags por la estrecha canal de Culiembro. La senda sigue su descenso para pasar cerca de Posadorio, una gran cueva aprovechada desde antiguo para albergar ganado y que se encuentra aproximadamente en la mitad de la canal. Pronto se alcanza una fuente con abrevadero (fuente Gonzomera), que da paso a los últimos zigzags, tras los que se llega al caserío de Culiembro (9 h. / alt. 445 m), importante cruce de caminos entre el macizo central y el occidental, en plena ruta del Cares, donde se levantó la pequeña ermita de San Julián de Culiembro, hoy en ruinas. En Culiembro se gira a la izquierda para tomar la senda del Cares, dirección Poncebos (ver descripción del PR-3). Una vez habiendo llegado a Poncebos (10 h. 45 min. / alt. 200 m.) termina necesariamente esta larguísima primera etapa de la ruta. Alguno de los alojamientos que hay en la zona servirán para reponer fuerzas, y para pensar, quien sabe, si seremos capaces de acometer la segunda etapa al día siguiente, o dejarla para otra jornada más adelante. Segunda etapa: Poncebos – Cosgaya Justo en Poncebos, se encuentra el puente La Jaya, de construcción medieval y que cruza el Cares hasta su otro margen. El tramo entre Poncebos (10 h. 45 min. / alt. 200 m.) y Bulnes coincide con el que se describe en el PR-18 (Jou de los Cabrones), por lo que remitimos al senderista a la descripción de esa ruta para evitar repeticiones. Como ya se ha indicado también en la descripción del PR-19, a Bulnes se puede llegar desde Poncebos en tren funicular, aunque apelamos al espíritu senderista y animamos a hacer la ascensión por la canal del Texu. Ya en Bulnes (11 h. 30 min. / 647 m.) se puede disfrutar del recién renovado entorno de esta pequeña aldea de montaña, dando un paseo por el Barrio de Abajo, y aprovechar para tomar un tentempié en alguna de las terrazas que hay en el pueblo. De vuelta al camino, se toma el sendero que sube desde Bulnes en dirección a Pandébano. La subida, entre prados y avellanos, pasa por la majada La Jelguera. Se supera todavía una subida en zigzags para llegar finalmente al Collado Pandébano (12 h. 45 min. / alt. 1.218 m.), desde donde se obtiene una bonita panorámica del Picu Urriellu y de los Neverones, entre otras cumbres del sector. Ahora la coincidencia es con la ruta que sube a Urriellu (PR-21), pero en sentido contrario, por lo que se cruza la pradería de Pandébano para buscar la pista que termina en Canero, que habrá que descender hasta llegar a los Invernales del Texu (13 h. 35 min. / alt. 900 m.), situados en el fondo del valle del río Duje. Tras cruzar el conjunto de cuadras y cabañas, la pista desemboca en otra, donde habrá que girar a la derecha, en dirección a Áliva. Se camina ahora por un tramo cómodo y llano, con prados cercados de murias de piedra y rodeados a un lado y al otro por las elevaciones de los macizos Central y Oriental. Se llega a un punto donde la pista cruza el río, y cruza una pradería con invernales, conocida como las Vegas del Toro (14 h. 50 min. / alt. 1.070 m.) Aquí se pueden observar pequeñas cuevas donde los pastores de la zona llevan sus quesos a madurar. A partir de aquí la pista asciende progresivamente por una zona que se va haciendo tortuosa. Tras cruzar un viejo puente de piedra se pasa a la margen derecha del Duje, quedando éste a partir de aquí a la derecha del camino, que sigue subiendo hasta llegar al límite entre Asturias y Cantabria (Piedra Llé o La Raya), marcado por una valla de alambre que se prolonga a ambos lados de la pista. El camino continúa su trazado en dirección sur, siempre entre las elevaciones de los macizos Oriental y Central. Se llega así al final de la dorsal que forma la enorme morrena glacial de la Llomba del Toro, por la que la pista continúa su ascenso. Hay que estar atento, pues enseguida habrá que abandonar la pista tomando un desvío a la izquierda, que en rápida bajada nos pondrá en la llanura de Campomayo, y que habrá que cruzar siguiendo unas rodadas más o menos marcadas en dirección a la ermita de la Virgen de la Salud, o Santuca de Áliva (16 h 20 min. / 1.481 m.), lugar donde se celebra todos los segundos días de julio una popular romería a la que acuden las gentes de todos los pueblos del contorno. Dejando atrás la ermita se llega a un nuevo llano, Campomenor, esta vez ya por una pista clara que desemboca finalmente en otra que viene del hotel refugio de Áliva, en el cruce de El Tesoro (16 h. 40 min. / alt. 1.469m. ). A partir de aquí se enlaza con el PR-24 (Puertos de Áliva), con el que se comparte trazado (ver descripción del PR-24), pasando por la fuente de los Asturianos, las Portillas del Boquejón y los Invernales de Igüedri (17 h. 20 min. / alt. 1.270 m.), para llegar finalmente a la localidad de Espinama (18 h. 20 min. / alt. 900 m.) En Espinama la ruta, en este caso, comparte trazado con el PR-26 (hayedo de las Ilces). Para lo que habrá que cruzar este pueblo y el de Pido para enlazar con la pista que bordea los montes de Salvorón. Siguiendo la descripción hecha para el PR-26, habrá que seguir esta pista en dirección este hasta el cruce de pistas en que ambas rutas se separan, junto a los invernales del Mato (19 h. 15 min. / alt. 920 m.) En este cruce se sigue de frente por la pista principal, la cual no habrá que dejar hasta el final de la ruta. Acompañados siempre por hayas y robles centenarios, este tramo final del camino pone broche a este magnífico recorrido, en el que hemos disfrutado de todos los paisajes que forman parte de los Picos de Europa. Cosgaya (20 h. 35 min. / alt. 720 m.) es el punto final del camino, hermoso pueblecito de montaña en el que también podremos encontrar buenos establecimientos hoteleros donde poder disfrutar de un descanso merecido.
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